Recuerdos de la Muerte
Ojos ardiendo de furia y agotación
en su alma, no hay pasión.
Sólo el destello de un anillo,
el recuerdo de su rostro.
No hay reflejos, donde mirarse.
La mujer, perdida en la isla
que perdición aísla
esta historia, de la vereda
de la tristeza.
Ella camina por la arena,
mientras luceros suelta.
Tristeza invocada
por el universo del mar,
mientras sus pisadas deja en la arena.
Estrellas dejan de brillar,
al caer en el suelo absorbente
de los pensamientos en la mente.
Su espíritu desaparece,
en el mundo incoherente.
Su corazón, ya congelado por el frío de la tristeza,
de la nobleza ni un pelo,
de la inocencia un cero
sólo el pentagrama y su biblia.
Una biblia no cristiana
con mejor filosofía,
a Dios desafía con gran valentía.
Hecha por la soledad abrazada
de tristeza internada
ya es llamada magia.
Ella hecha piedra
en la arena persistió
no pudo aguantar,
y con un filo se cortó la yugular.
Sangre palpitante
mareo incesable
de la murte y putrefacción.
Un nuevo mar nació!
Un rojo escarlata
petróleo emposado, sin arder,
con desembocadura
a las olas rudas.
Guardianes de las llanuras,
llevense mi armadura!
Decía sin cesar,
gritaba sin pensar
en el mundo astral
de la inmortalidad.
El cambio del destino
La historia que pasará,
ha sido cambiada,
los rumores del universo
cambiaron como En LaS lETRas de este versO.
Algo no era normal,
no hay sentido.
Era algo inconcluso,
por breves segundos.
Segundos que cambiaron una vida,
la vida que cambiará el mundo
y el planeta que cambió el universo,
cambiará una vez más
el espacio y tiempo.
Y pensar que solo fue una decisión,
hecha por la persona elegida en ese momento.
Es la rueda del Destino,
la repetición de lo ocurrido,
vez tras vez,
en otra vida
con el alma misma.